

© Joana Morillas
Dicen que nada mejor que la distancia para conocer los verdaderos sentimientos. Y esto es lo que están experimentando en carne propia Belén Esteban y Fran Álvarez. La separación les ha servido para darse cuenta que no pueden vivir el uno sin el otro. Se quieren con locura y eso nadie puede cambiarlo.
Tal como ocurrió con la anterior crisis sentimental, también en esta ocasión la rubia y el camarero se dejaron llevar por el calentón inicial. Él abandonó el domicilio conyugal para refugiarse en casa de sus padres. Ella se quedó junto a la niña de sus ojos. Ambos ahogaron sus penas en trabajo. Querían olvidar pero no lo han conseguido.
Aunque existen comentarios para todos los gustos, lo cierto es que tanto Belén como Fran lo están pasando muy mal. La tertuliana está completamente abatida. Hace de tripas corazón cuando se enciende el piloto rojo y retorna a la tristeza cuando se apaga. Idéntico comportamiento observa Fran, por cierto, más que enfadado por algunas visitas muy incómodas que ha sufrido en su lugar de trabajo.
Me cuenta quien bien conoce el paño que Álvarez y Belén no van a divorciarse. Quizás ni ellos mismos lo sepan pero quien lo afirma sí. Les conoce bien y sabe que tras la lluvia sale el sol. Las aguas están calmadas. El examen de conciencia hecho. Ahora tocan a rencuentro. Han quedado para hablar. La reunión está próxima a celebrarse.
Por amor a su chica, Fran ya no escucha los cantos de sirena que le llegan de DEC. Dicen que ha estado a un tris de sentarse con Jaime Cantizano. Le ofrecían mucho dinero. Se habla de 70.000 euros. El asunto traía de cabeza a Belén. Ahora que está más tranquila a buen seguro que retoma su antiguo proyecto de pasar por el quirófano. La versión oficial de esta rinoplastia son los problemas respiratorios. Quizás aproveche para hacerse otros arreglillos en la cara. Algo muy habitual en el mundo de la televisión. Donde botox, infiltraciones y liftings están a la orden del día. De ahí que se aprecie tanto el rostro de Mercedes Milá. Natural como la vida misma.